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História

De ayer a hoy

Desde tiempos remotos la costa atlántica desde Cádiz a Gibraltar estuvo poblada por fenicios, tirios y norteafricanos. A la sombra del comercio de una colonia fenicia como Gadir, no resultaría extraño el nacimiento de nuevos focos de población a lo largo de esta costa, que por su escasa entidad, no han llegado a nuestro conocimiento. Los datos sobre el Conil antiguo son escasos o casi inexistentes y la ausencia de restos arqueológicos nos priva de hacer conjeturas o hipótesis sobre la posible ciudad antigua.

En la actualidad sólo tenemos los escasísimos datos que nos facilitan las fuentes escritas griegas, romanas y árabes. La Ora Marítima de R.F. Avieno, del siglo VI antes de Cristo, nos describe las costas del sur de la provincia de Cádiz y nos menciona el nombre de las gentes que habitaban esta zona: Los Cilbicenos; pueblo sometido al Imperio de Tartesos que habitaban junto al río Cilbo, llamado hoy Salado de Conil. Tras la desaparición de la hegemonía fenicia, los cartagineses cuidaron las colonias existentes y fundaron otras nuevas con vista a la fabricación de los salazones de atún y otros pescados como nos refiere el mencionado Avieno. Otros autores afirman que por estas fechas existió una población cartaginesa en nuestro término municipal a la que identifican con el nombre de CYBYON, o Cimbilis.

En el siglo XVI, Méndez Silva, en su obra Población General de España´´ nos dice que no existe memoria sobre el Conil antiguo y que él cree que no fue fundado por los Celtas sino por los túrdulos andaluces. De las fuentes literarias romanas tenemos los datos que nos proporciona el geógrafo Estrabón, que recorrió esta zona sur peninsular y nos dice que estaba habitada por los túrdulos o turdetanos ( que tiene toda clase de frutos y muy abundantes) y que de ella se exportaba ¨"trigo, mucho vino y aceite... cera, miel y mucha cochinilla". Alude Estrabón a la gran abundancia de conejos en esta zona y Adolfo de Castro comenta que Conil puede tener origen en "Conillos" voz de baja latinidad que significa vivar de conejos.

En la época romana un camino militar bordeando la costa iba desde Málaga a Cádiz. Se llamaba Vía Heráclea porque conducía al templo de Hércules, en Sancti-Petri. Dentro del término de Conil se encontraba una de las muchas estaciones o lugares que tenía el recorrido de esta calzada romana: Mercablum o Mergablo, cuyo emplazamiento no ha podido ser descubierto aún.

Como vestigios de toda esta época antigua nos queda la necrópolis fenicia de la Huerta del Sol, las numerosas monedas romanas encontradas en la huerta del Majadal de Bustos, en la zona de Barrionuevo, y las lápidas funerarias encontradas en la hacienda del Molino de Buenavista. En el Museo arqueológico de Cádiz se custodia una moneda en bronce con la cabeza de Hércules en el anverso y dos atunes en el reverso, que fue hallada en Conil. Por último hacer mención de las numerosas tumbas puestas al descubierto en el año 1889 con motivo de la explanación de la actual plaza de Santa Catalina, frente a la Torre de Guzmán, que por su contenido en objetos de cristal y barro, la tipología de los enterramientos y demás circunstancias, fueron consideradas anteriores a la Era Cristiana. No faltan vestigios, pero en la actualidad seguimos en el campo de las hipótesis acerca de toda la historia antigua de Conil, ya que la ausencia de investigaciones arqueológicas nos priva de conocer una época de nuestro pasado.

Caído el antiguo Imperio Romano, la zona de Conil pasa a ser un lugar inseguro, difícilmente poblado, lugar de paso de sucesivas invasiones de escasa duración como las de los vándalos, bizantinos y visigodos; período que culmina con la invasión árabe del año 711.

Para la dominación musulmana la ausencia de datos relativos a Conil es absoluta. Tras la rápida conquista peninsular la zona de Conil pasa a formar parte de la "cora de Sidonia", distrito militar y administrativo al que pertenecerá hasta la conquista cristiana.

Santos y Velázquez-Gaztelu, en su obra sobre Conil, publicada por la Diputación de Cádiz en 1988, nos describe este período histórico: "Sin ninguna duda, la zona del actual término municipal y tal vez la misma villa que hoy conocemos, estuvo poblada, no sabemos desde cuando, por población musulmana dedicada a tareas agrícolas y pesqueras. La toponimia del reparto cristiano de Conil nos habla de aldeas o alquerías musulmanas situadas en nuestro término, como Gelin, Mejinas, Benahocin o el mismo Conil".

La arquitectura del Conil actual presenta ciertos rasgos musulmanes en sus calles, arcos y patios de sus casas."Quizás la villa surgida a raíz de la conquista cristiana, que es la que hoy existe, fuera edificada sobre los restos del Conil musulmán, aprovechando para ello sus materiales y formas constructivas, algunas de cuyas pervivencias han llegado hasta hoy".

Sólo la toponimia y la arquitectura parecen atestiguar un pasado que quizás, desgraciadamente, se haya perdido para siempre. La conquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III marcó el inicio del éxodo musulmán de estas tierras del sur peninsular.

La victoria cristiana de 1265 sobre la población mudéjar creó una línea divisoria en el territorio recuperado que recibió el nombre de frontera, topónimo que fue añadido a los nombres de las poblaciones del lugar como Arcos, Jeréz, Chiclana, Conil y Vejer, que a partir de entonces fueron conocidos como de la frontera. En el reinado de Sancho IV se inicia la repoblación castellana de Conil y de lo que hoy es su término municipal. Los reparto de tierras fueron realizados en el año 1288 y en el 1293, continuando posteriormente, motivado por los continuos abandonos de los pobladores, hasta el año 1318.

Un hecho de vital importancia para Conil se produjo con su entrada en el señorío de D. Alonso de Guzmán. El 20 de Octubre de 1299, por privilegio rodado otorgado por el rey Fernando IV, Guzmán el Bueno recibe en pago de sus servicios a la corona, la aldea de Conil, para poblarla, fortalecerla y ampararla. Este hecho fue el punto de partida del Conil moderno que hoy conocemos. Fue el primer señorío, el más antiguo que D. Alonso obtuvo en esta comarca, primera piedra del poderoso monopolio pesquero de la casa de Guzmán. Pedro de Medina, en su Crónica de los Duques de Medina Sidonia, nos habla sobre el inicio de la repoblación señorial de esta aldea: "Este lugar era de pocos vecinos, y como don Alonso comenzó a armar las dichas almadrabas, pareciéndole que este lugar aprovecharía para la guarda de la gente dellas, hizo aquí un castillo con sus muros y torres, y en medio una torre fuerte y grande muy bien labrada,como hoy parece, que se llama Torre de Guzmán... así quedó después llamarse la villa de la Torre de Guzmán...".

La nueva población fundada por don Alonso fue establecida en lugar distinto al de la antigua aldea musulmana. La nueva al norte del río salado, donde hoy la conocemos y la antigua quedó al sur de dicho río, en la zona llamada conilejo o conilete. Las circunstancias del momento no ayudaron al poblamiento, pues además de los problemas generados por las escaramuzas en la zona fronteriza, la escasez de cosechas y ganado provocaron pestes y enfermedades que diezmaron la cuarta parte de la población. A pesar de estos condicionamientos adversos, las almadrabas alcanzaron tal auge que en el año 1356 fueron visitadas por el rey Pedro I de Castilla y según nos relata el cronista Barrantes, la renta de esta producción a la casa de Niebla era de 20.000 ducados anuales. El freno al desarrollo de la industria almadrabera y al crecimiento de la población seguía siendo el recrudecimiento de las tensiones fronterizas con el reino de Granada que desde Gibraltar atemorizaba estas costas con constantes pillajes y piraterías. Debió de quedar con escasa población la nueva villa pues en 1411 el conde de Niebla relanza de nuevo la repoblación del lugar con vecinos de Jerez de la Frontera. Les ofrece condiciones muy favorables para facilitar sus nuevos asentamientos, lo cual supuso el otorgamiento de una verdadera carta puebla a base de concesión de privilegios, mercedes y exenciones que serían posteriormente en el siglo XVI fuente de pleitos entre los vecinos y la casa ducal.

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